Evangelio Miércoles 05 Junio 2019

Rojo Memoria de San Bonifacio, obispo y mártir MR p. 763 (749) y 883 (922) / Lecc. II. p. 954

Otros santos: Beatos: Margarita Lucia Szewczyk, fundadora; Adán Araka de Amakusa, laico catequista y mártir.

Winfrido, monje inglés, recibió del Papa Gregorio II el nombre de Bonifacio. Es el apóstol de Alemania y el reorganizador de la Iglesia franca. Consagrado obispo por el Papa (722), recorrió Alemania en todos los sentidos estableciendo diócesis y fundando monasterios, entre ellos el de Fulda. Fue asesinado en Bokum, (Holanda) con 52 compañeros (754).

NO PERTENECEN AL MUNDO

Hech 20 28-38; Jn 17, 11-19

Entre el llamado que san Pablo comparte con sus discípulos a estar alerta y no dejarse corromper y el llamado del Señor Jesús a desvincularse del mundo y el sistema de valores opuesto al Evangelio, encontramos una clara semejanza. De algún modo apreciamos una espiritualidad de la resistencia. No se trata de volvernos maniqueos y desestimar a la sociedad donde vivimos como si fuera la encarnación de la maldad. Sin embargo, la disyuntiva existe desde el comienzo de la Iglesia y continúa vigente. Seguir al mundo y su racismo, desentenderse de la violencia que sufren los migrantes, las mujeres indefensas y los no nacidos es pertenecer al mundo; seguir a Jesucristo que se manifiesta en las carencias de los necesitados y excluidos de las oportunidades de vida digna, sirviéndolos con generosidad y paciencia, es una forma de cumplir el mandado de construir la unidad con el Padre.

Del Común de mártires: para un mártir, p. 930 (922), o del Común de pastores: para los misioneros, p. 952 (944).

ANTÍFONA DE ENTRADA

Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.

ORACIÓN COLECTA

Señor, que tu santo mártir Bonifacio interceda por nosotros, para que mantengamos firmemente y proclamemos con nuestras obras la fe que él enseño con su palabra y selló con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ahora los dejo en manos de Dios. que puede hacerlos crecer y alcanzar la herencia prometida.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 20, 28-38

En aquellos días, Pablo dijo a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso: «Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño, del que los constituyó pastores el Espíritu Santo, para apacentar a la Iglesia que Dios adquirió con la sangre de su Hijo.
Yo sé que después de mi partida, se introducirán entre ustedes lobos rapaces, que no tendrán piedad del rebaño y sé que, de entre ustedes mismos, surgirán hombres que predicarán doctrinas perversas y arrastrarán a los fieles detrás de sí. Por eso estén alerta. Acuérdense que durante tres años, ni de día ni de noche he dejado de aconsejar, con lágrimas en los ojos, a cada uno de ustedes.
Ahora los encomiendo a Dios y a su palabra salvadora la cual tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu y alcancen la herencia prometida. Yo no he codiciado ni el oro ni la plata ni la ropa de nadie. Bien saben que cuanto he necesitado para mí y para mis compañeros, lo he ganado con mis manos. Siempre he mostrado que hay que trabajar así, para ayudar como se debe a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más felicidad en dar que en recibir’ «.
Dicho esto, se arrodilló para orar con todos ellos. Todos se pusieron a llorar y abrazaban y besaban a Pablo, afligidos, sobretodo, porque les había dicho que no lo volverían a ver. Y todos lo acompañaron hasta el barco. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 67, 29-30.33-35a. 356e. 36e
R/. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.

Señor, despliega tu poder, reafirma lo que has hecho por nosotros, desde Jerusalén, desde tu templo, adonde vienen los reyes con sus dones. R/.
Cántenle al Señor, reyes de la tierra, denle gloria al Señor que recorre los cielos seculares, y que dice con voz como de trueno: «Glorifiquen a Dios». R/.
Sobre Israel su majestad se extiende y su poder, sobre las nubes. Bendito sea nuestro Dios. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jn 17, 17
R/. Aleluya, aleluya.

Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad. R/.

EVANGELIO

Padre, que ellos sean uno, como nosotros.

Del santo Evangelio según san Juan: 17, 11-19

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, con tu bendición los dones que te presentamos, para que, por tu gracia, nos inflamen en aquel fuego de tu amor con el que san Bonifacio venció en su cuerpo todos los tormentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTIFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 16, 24

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el santo sacramento que recibimos, Señor, nos comunique aquella fortaleza de espíritu que hizo a tu mártir san Bonifacio fiel en tu servicio y victorioso en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.