Parroquia San Fernando Zona Esmeralda 001

Evangelio Martes 23 Abril 19


Evangelio Martes 23 Abril 2019 Parroquia San Fernando y Capilla del Señor de la Misericordia Zona Esmeralda

Evangelio Martes 23 Abril 2019
Zona Esmeralda

Lecturas del día:

OCTAVA DE PASCUA
MR p. 342 [348] / Lecc. I p. 857

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 15, 3-4

El Señor les dará a beber el agua de la sabiduría; se apoyarán en Él y no vacilarán. Él los llenará de gloria eternamente. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que nos has hecho experimentar la fuerza vivificante del misterio pascual, sigue acompañando a tu pueblo con tu divina gracia, para que, conseguida la perfecta libertad, se convierta en gozo celestial la alegría que ahora lo inunda aquí en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 36-41
El día de Pentecostés, dijo Pedro a los judíos: “Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”. Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?”. Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”. Con éstas y otras muchas razones los instaba y exhortaba, diciéndoles: “Pónganse a salvo de este mundo corrompido”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22

R. En el Señor está nuestra esperanza. Aleluya. Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R. Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R. En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 117, 24

R. Aleluya, aleluya. Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. R. Aleluya.

EVANGELIO

[He visto al Señor y me ha dado este mensaje.]
Del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18
El día de la resurrección, María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: “¿Por qué estás llorando, mujer?”. Ella les contestó: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto”. Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?”. Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!”. Ella se volvió y exclamó: “¡Rabuní!”, que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ ”. María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: • Sólo con su resurrección Jesús, el humanamente fracasado y rechazado, se convierte definitiva y patentemente en Salvador. Al asegurar que el Crucificado y Resucitado es ahora «Señor y Mesías», San Pedro, finalizando su valiente discurso el día de Pentecostés –muy atinadamente llamado discurso misionero– exhorta a sus oyentes a convertirse. Es entonces cuando, sorprendentemente, nada menos que tres mil de ellos se disponen a entrar en la comunidad de salvación pidiendo ser bautizados… • Tras el descubrimiento del sepulcro vacío, San Juan relata la aparición a María Magdalena. Dos ángeles le anuncian que Aquél que ella busca ha resucitado. Jesús mismo lo confirma apareciéndosele de repente. Entonces Él la llama por su nombre y, a su vez, se deja llamar con la palabra más familiar de «¡Rabuní!» –y no con la más formal de «Rabbí»– con la que en su vida terrena era normalmente conocido. Y mientras ella pretende tocarlo, Él le confía el mensaje que ha de llevar a sus hermanos, expresado con un lenguaje que, por sí mismo, es altamente revelador: «Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios».

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, con bondad, estas ofrendas de tu familia santa, para que, con la ayuda de tu protección, conserve los dones recibidos y llegue a poseer los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Col 3, 1-2

Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Escúchanos, Dios todopoderoso, y, ya que colmaste los corazones de tus hijos con la gracia incomparable del bautismo, prepáranos para alcanzar la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.