Evangelio Lunes 10 Junio 2019

Evangelio Lunes 10 Junio 2019

Blanco Lunes después de Pentecostés Memoria de Santa María Virgen, Madre de la Iglesia MR. p. 753 (1175) / Propio o Lecc. II, p. 421

Otros santos: Landerico de Paris, obispo; Getulio de Roma y compañeros, mártires. Beato Eustaquio Kugler, presbítero de la Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios.

UNA EXTRAÑA DICHA
2 Cor 1, 1-7; Mt 5,1-12

Las bienaventuranzas son declaraciones enigmáticas y hasta escandalosas para quienes nos dejamos encandilar por los modelos mundanos de felicidad. Cuando las bienaventuranzas resuenan en los labios de Jesús encuentran sentido. Quienes apenas las declamamos, sin mover un dedo para vivir en conformidad con su mensaje, las terminamos desgastando. El testimonio del apóstol san Pablo se refleja en la Segunda carta a los corintios. Nos comparte el secreto con el cual se sobreponía a la adversidad. El apóstol experimentaba el consuelo del Padre bondadoso y eso le animaba y le permitía compartir ese ánimo con los hermanos probados en el sufrimiento. La historia de vida de San Pablo corrobora el mensaje de las bienaventuranzas: dichosos los que sufren porque recibirán el consuelo. Dios irá decidiendo el momento en que ese cambio de suerte se manifieste.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Hech 1. 14

Los discípulos perseveraban unánimes en la oración junto con María, la Madre de Jesús.

ORACIÓN COLECTA

Dios, Padre de misericordia, cuyo Unigénito, clavado en la cruz, proclamó como Madre nuestra a su propia Madre, María santísima, concédenos, por su cooperación amorosa, que tu Iglesia, siendo cada día más fecunda, se alegre por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia la suya.

Del libro del Génesis: 3, 9-15. 20

Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: «¿Dónde estás?». Éste le respondió: «Oí tus pasos en el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí». Entonces le dijo Dios: «y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?». Respondió Adán: «La mujer que me disté por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí». El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Por qué has hecho esto?». Repuso la mujer: «La serpiente me engañó y comí».
Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente: «Porque has hecho esto, serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias salvajes. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; y su descendencia te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talán».
El hombre le puso a su mujer el nombre de «Eva», porque ella fue la madre de todos los vivientes. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 86 (87) 1-2. 3. 5. 6-7
R/. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

O bien:

R/. Tú eres el orgullo de nuestra raza.

Jerusalén gloriosa, el Señor ha puesto en ti su templo. Tú eres más querida para Dios que todos los santuarios de Israel. R/.
De ti, Jerusalén, ciudad del Señor, se dirán maravillas. Egipto y Babilonia adorarán al Señor; los filisteos, con Tiro y Etiopía, serán como tus hijos. R/.
Y de ti, Jerusalén, afirmarán: «Todos los pueblos han nacido en ti y el Altísimo es tu fortaleza». R/.
El Señor registrará en el libro de la vida a cada pueblo, convertido en ciudadano tuyo; y todos los pueblos te cantarán, bailando: «Tú eres la fuente de nuestra salvación». R/.

SEGUNDA LECTURA (o bien: Primera lectura)

Perseveraban unánimes en la oración.

Del libro de los Hechos de los apóstoles: 1,12-14

Después de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con Maria, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.

Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre todas las mujeres. R/.

O bien:

¡Oh dichosa Virgen, que diste a luz al Señor, oh dichosa Madre de la Iglesia, que avivas en nosotros el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!

EVANGELIO

Concebirás y darás a luz un hijo

Del santo Evangelio según san Lucas: 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin». 
María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

O bien:

Ahí está tu hijo. – Ahí está tu madre.

Del santo Evangelio según san Juan: 19, 25-27

En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, Maria la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: «Mujer, ahí está tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí está tu madre». Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

O bien, lecturas del día:

PRIMERA LECTURA *

Dios nos conforta para que nosotros podamos confortar a las demás en todos sus sufrimientos.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-7

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, hermano nuestro, deseamos a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los cristianos que viven en la provincia de Acaya, la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre lleno de misericordia y Dios que siempre consuela. Él es quien nos conforta en nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos también confortar con la misma fuerza que recibimos de Dios, a los que se encuentran atribulados.
Porque así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo. Por eso, si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, es también para consuelo de ustedes, para que puedan soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros soportamos.
Tenemos, pues, una firme esperanza en ustedes, porque sabemos que, así como ustedes son nuestros compañeros en el sufrimiento, también lo serán en el consuelo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL*
Del salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 12

R/. Aleluya, aleluya.

Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos. R/.

EVANGELIO

Dichosos los pobres de espíritu.

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles y les dijo: «Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, nuestras ofrendas y conviértelas en sacramento de salvación, por cuya eficacia y por la intervención amorosa de la santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, nos llenemos de santo fervor y merezcamos quedar más íntimamente asociados, con ella, a la obra de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Hubo unas bodas en Cana de Galilea a las que asistió María, la Madre de Jesús. En esa ocasión, Jesús dio principio a sus milagros, manifestó su poder y sus discípulos creyeron en él.

O bien:

Desde la cruz, Cristo dijo al discípulo amado: He ahí a tu Madre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo recibido esta prenda de redención y vida, te suplicamos, Señor, que tu Iglesia, por la ayuda maternal de la santísima Virgen, instruya a todas las naciones, anunciándoles el Evangelio, y llene al mundo entero con la efusión de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.