Comunion Parroquia San Fernando Zona Esmeralda 1
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Evangelio Lunes 01 de Julio 2019

La Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Verde / Rojo De Feria. Misa por la paz y la justicia, A, o San Atilano Cruz Alvarado y San Justino Orona Madrigal, mártires mexicanos* [Memoria en los lugares donde se conservan sus reliquias] MR, p. 1141 (1133) / Lecc. II. p. 503

Otros santos: San Aarón de Israel, sacerdote. Beatos: Tulio Maruzzo y Luis Obdulio Arroyo sacerdote de los Frailes Menores y Terciario franciscano, mártires.

JUSTICIA Y COMPASIÓN
Gén 18, 16-33: Mi 8, 18-22

El diálogo entre Dios y Abrahán que nos comparte el narrador no ha envejecido, al contrario, sigue vigente. Cuando se analiza la cuestión de las víctimas de la violencia aparece el dilema justicia y/o perdón. Abrahán está convencido que Dios es justo y no puede dar el mismo trato a culpables e inocentes. Dios le anticipa sus planes, va a castigar a los habitantes de Sodoma y Gomorra. Abrahán será ahora confidente e intercesor; como hábil negociador va acortando la cifra necesaria para obtener una amnistía a favor de los condenados. La justicia de unos cuantos alcanzará el perdón para la multitud. Estamos aún en la óptica de la responsabilidad colectiva. El destino de la persona está vinculado al proceder de la comunidad donde vive. Persona y comunidad forman una opción complementaria que alienta el bienestar colectivo a la par que el bien particular.

ANTÍFONA DE ENTRADA Si 36, 18-19

Concede, Señor, la paz a quienes en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que revelaste que han de ser llamados hijos tuyos quienes promueven la paz, concédenos trabajar incansablemente por establecer la justicia, que es la única que garantiza una paz firme y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo…

O bien:

Señor Dios, que cuidas de todos con amor paterno, concede, benigno, que los hombres, a quienes diste un mismo origen, no sólo formen en la paz una sola familia, sino también vivan unidos con espíritu fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

¡Será punible que tú destruyas al inocente junto con el culpable?

Del libro del Génesis: 18,16-33

Los tres hombres que habían estado con Abraham se pusieron de pie y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham los acompañaba para despedirlos. El Señor dijo entonces: «¿Acaso le voy a ocultar a Abraham lo que voy a hacer, siendo así que se va a convertir en un pueblo grande y poderoso y van a ser benditos en él todos los pueblos de la tierra? Yo lo he escogido para que enseñe a sus hijos y a sus descendientes a cumplir mi voluntad, haciendo lo que es justo y recto, y así cumpliré lo que le he prometido».
Después el Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré».
Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó: «¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? Lejos de ti tal cosa: matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. ¿El juez de todo el mundo no hará justicia?». El Señor le contestó: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos».
Abraham insistió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?». Y le respondió el Señor: «No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco justos».
Abraham volvió a insistir: «Quizá no se encuentren allí más que cuarenta». El Señor le respondió: «En atención a los cuarenta, no lo haré». Abraham siguió insistiendo: «Que no se enoje mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si hubiera treinta?». El Señor le dijo: «No lo haré, si hay treinta». Abraham insistió otra vez: «Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?». El Señor le respondió: «En atención a los veinte, no la destruiré».
Abraham continuó: «No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más. ¿y si se encuentran sólo diez?». Contestó el Señor: «Por esos diez, no destruiré la ciudad». Cuando terminó de hablar con Abraham. el Señor se fue y Abraham volvió a su casa. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 102, 1-2. 3-4. 8-9. 10-11.
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R/.
Él perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará para siempre su rencor. R/.
No nos trata como merecen nuestras culpas ni nos paga según nuestros pecados. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Sal 94, 8
R/. Aleluya, aleluya.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: «No endurezcan su corazón». R/.

EVANGELIO

Sígueme.

Del santo Evangelio según san Mateo: 8,18-22

En aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente. En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en donde reclinar la cabeza».
Otro discípulo le dijo: «Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre». Pero Jesús le respondió: «Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que el sacrificio de la salvación de tu Hijo, Rey de la paz, ofrecido bajo estos signos sacramentales con los que se simbolizan la paz y la unidad, sirvan para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 9

Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios.

O bien Jr 14,27

La paz les dejo, mi paz les doy, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, en abundancia, el espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia entre todos la paz que él mismo nos dejó. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

MR, p. 882 (921)

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sab 3, 1-2. 3

Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los alcanzará ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, pero están en paz.

ORACIÓN COLECTA

Aumenta misericordiosamente en nosotros, Señor, la fe que a tus santos mártires Atilano y Justino los hizo gloriosos porque la mantuvieron intacta hasta derramar por ella su sangre; y concédenos que, profesándola sinceramente, nos justifique. Por nuestro Señor Jesucristo…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Esta ofrenda, que te presentamos al celebrar el triunfo de los santos Atilano y Justino, inflame, Señor, sin cesar nuestros corazones en el fuego de tu amor y nos disponga para alcanzar la recompensa prometida a quienes perseveran. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 10, 30. 31

Todos los cabellos de su cabeza están contados; no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que los pájaros del mundo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados, Señor, con el Cuerpo y la Sangre preciosos de tu Unigénito, en la conmemoración de tus santos mártires Atilano y Justino, concédenos que, con amor constante, permanezcamos en ti, vivamos de ti y hacia ti nos dirijamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.