Segundo Domingo de Cuaresma

El pasaje de la transfiguración del Evangelio de este domingo, con el anterior de las tentaciones, nos presenta el misterio de Jesús: es  verdadero Dios y verdadero hombre.

cuaresma-4Verdadero vínculo de Dios y los hombres,  verdadero modelo, ideal e incentivo para la plena realización del ser humano, pues éste alcanza su perfección al convertirse, y ser, hijo de Dios,  Jesús, así revela el misterio del hombre, en su totalidad,   su bajeza y su grandeza.

Si el domingo pasado, el desierto nos invitaba a reconocer nuestras limitaciones y pecado, ahora, la montaña nos impulsa a reconocer la grandeza de ser hijo de Dios y a manifestar su gloria transfigurándonos.  el Cristiano  por la oración y los sacramentos se une vitalmente a Jesús por el Espíritu, y así enaltecido y potenciado,  debe manifestar en su vida concreta y hacia los demás La gloria de Dios, es decir, su bondad y amor.

Actitudes para la oración.

El pasaje de la transfiguración del Señor,  proclamado en este segundo domingo de Cuaresma, nos permitirá descubrir cómo acercarnos a la palabra de Dios y hacer oración con ella.

“ Jesús acompañado de Pedro, Santiago y Juan”, estos tres discípulos, con Andrés, fueron los primeros discípulos llamados por Jesús y son a los que invita en ciertos momentos y milagros importantes, por ejemplo: la resurrección de la hija de Jairo, y la oración en el huerto. Son sus amigos más cercanos, con los que vive un ambiente de intimidad propio de los momentos para las confidencias más profundas, más auténticas de su ser. Para hacer oración con la Biblia,  debemos vivir este ambiente de cercanía y de confianza, De plena sinceridad y acogida, saber descubrir la invitación de Jesús, qué quiere manifestarse totalmente a nosotros aceptandonos, y sucitando en nosotros, una aceptación de él, abriéndonos y reconociendo lo que somos.  La Fe, el respeto, la admiración, la confianza, la sinceridad, son características  de nuestra actitud para acercarnos a la Biblia. leemos la biblia por amistad e intimidad con Jesús, No por curiosidad.

Condiciones: lugar, tiempo en intención.

“Subió a un monte a orar”.  una montaña, es un lugar elevado hacia el cielo y cercano a él, y siempre ha sido considerado como el lugar propicio para el encuentro con Dios. La Biblia recoge este significado común: es en el monte Sinaí donde Moisés recibe las tablas de la ley; en el Carmelo,  Elías vence a los ídolos y se manifiesta el Dios de Israel,  vencedor y único Dios;   y en el Horeb, experimenta la presencia de Dios en la suave brisa. por otro lado, subir un monte exige esfuerzo, tiempo, constancia, y el motivo es llegar a la cumbre, y ya en ella, la visión y perspectiva del mundo aumentan; El silencio es elocuente, el viento sopla, no hay límites, todos nos habla de libertad y plenitud ,El corazón se ensancha. Así deberá ser nuestra disposición para la oración, un deseo vehemente de encontrarnos con Dios, de llegar a la cumbre, por eso, será conveniente buscar un lugar propicio para expandir el corazón, dedicar tiempo y energías, y no desfallecer hasta conseguirlo.

El desarrollo de la lectura orante de la Biblia

  1. La fuente de oración y manifestación de Dios. “Ahí se transfiguró en su presencia y apareció ante ellos Moisés y Elías conversando con Jesús” Moises representa la ley, pues se le atribuyen los cinco primeros libros de la Biblia (conocidos como Pentateuco, que quiere decir 5 rollos), que constituyen la “Torah o ley”  y, Elías representa a los profetas, pues se tenía la idea, que fue llevado al cielo y regresaría para presentar al Mesías. Con la expresión “la Ley y los Profetas”, el pueblo Judío se refería a la Sagrada Escritura. Moisés y Elías representan al Antiguo Testamento que tiene su culminación y cumplimiento en Jesús. Para nosotros, la fuente de la oración debe ser la Palabra de Dios, cuyo culmen es Jesucristo. Hay que leer y releer con fe y atentamente, fijándose en los detalles y que cada palabra nos diga algo; hay que consultar las citas marginales, porque tienen relación con nuestro texto, y sólo con una actitud profunda de oración descubrimos la gloria de Dios en Jesús.
  2. La experiencia del hombre y la tentación de sentir bonito. “Entonces Pedro le dijo a Jesús: qué bueno sería quedarnos aquí, si quieres haremos 3 chozas”. La presencia de Dios en su Palabra, es una presencia que produce una sensación de paz y consuelo, y podemos caer en la tentación de quedarnos ahí, en la complacencia y gozo interior y de acudir a la oración por los favores de Dios y no por estar con él.

 

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