4o Domigo de Adviento, Celebración Familiar

¡Tiempo de Alegría, porque Dios está con nosotros, y todo puede ser mejor…!

El adviento es un tiempo para conciencia de que Dios nos ha elegido como su pueblo, “Nos ha elegido para ser sus en su Hijo”, pero esta elección nos compromete a vivir como hermanos, pues el ser hijos de Dios, si bien es un “privilegio”, también es una “responsabilidad” que nos hace descubrir en el “otro” al hermano, ya que venimos del mismo Padre.

Además cunado Dios elige a alguien, no es para su propio provecho, sino para ponerlo al servicio de los demás, Dios no escoge, ni llama para hacer un grupo aparte de privilegiados, sino que a los que elige, también les encomienda una tarea, “una misión” que tienen que cumplir en su nombre.

SALUDO  (presidente)
Empecemos nuestra celebración invocando a Dios que desde antes de todos los tiempos nos escogió para que fuéramos sus hijos diciendo:  En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Todos: Amén

ORACIÓN (Presidente)
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos con su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Todos: Amén

En  este momento se enciende la cuarta vela de la corona.

LITURGIA DE LA PALABRA (Cualquier miembro de la familia)

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas

En aquél tiempo el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; y él reinará sobre la casa de Jacob, por los siglos y su reino no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?”. El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.  Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mi lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

Palabra del Señor
Todos: Gloria a ti, Señor Jesús

REFLEXIÓN (Papá o mamá)
En el Evangelio constatamos la historia de una elección muy especial: Dios escogió a María para que fuera la madre de Dios, ¡llevará en su seno al Mesías, será ella la que dé su carne al Hijo de Dios! Hoy estamos a un día de celebrar el Nacimiento del Señor, también Él nos pide nuestro ¡Sí! Él no podrá nacer en nosotros si nos resistimos y oponemos. El tiempo que nos hemos preparado para recibir al Señor, debe llevarnos a tener la generosidad de decirle: ¡Hágase! Que Jesús, al venir a nacer en nuestra familia encuentre nuestra casa abierta, no le neguemos posada, no cerremos las puertas a su llamado ya su amor; y no cerrarle las puertas a Jesús, significa no cerrarlas, ni ser indiferentes antes las necesidades de nuestros hermanos, de nuestros prójimos. Dar posada a Jesús es ante todo dar amor y servicio a los hermanos, darle las gracias a Dios, por lo que tenemos y poner lo mejor de nosotros al servicio de los demás.

SALMO RESPONSORIAL (Cualquier miembro de la familia)
Todos: Ya llega el señor el rey de la gloria.

  • Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos. Todos: Ya llega el señor el rey de la gloria.
  • ¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿ Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. Todos: Ya llega el señor el rey de la gloria.
  • Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob. Todos: Ya llega el señor el rey de la gloria.

PREPARACIÓN DEL NACIMIENTO (Presidente)
En este cuarto domingo de adviento, una vez que hemos elegido un lugar vacío, que hemos construido el paisaje y que hemos poblado de presencias el nacimiento, vamos ahora a colocar las figuras de San José y de la Virgen María en actitud de acogida y oración que son las condiciones para responder a la elección de Dios, recordando que de nada hubiera servido la elección de Dios sin la colaboración de ellos. Gracias a si de María y al nde San José, es que se hizo posible en nosotros el sí de Dios.

Plegaria coral (Todos)
Danos, Padre, en este Adviento una actitud de acogida y de oración para descubrir la venida de Cristo. Danos la disponibilidad de María, mujer del SÍ, acogedora de todo para contemplarlo todo en su vacío y, por lo mismo, inmenso corazón. Alma silenciosa y, por lo mismo, con capacidad de escuchar como nadie tu palabra. Pobre entre los pobres de Yahvé, y, por lo mismo capaz de todo. Danos la fe de San José. La fe que sólo puede poseer un hombre justo. Un hombre bueno que en su agenda no cabían otros programas, otros proyectos, otros planes de futuro sino los tuyos. Por eso mismo fue capaz de descubrir y secundar tu proyecto de Amor. ¡Oh Jesús, Camino, Verdad y Vida! Salvación siempre invocada, siempre esperada; pero tan difícilmente acogida. Te esperamos, verdadera Esperanza de nuestro mundo. Te esperamos a Ti, Palabra eterna del Padre, que con el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN UNIVERSAL (Inicia el presidente y las peticiones pueden ser participadas por los demás)
Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que nos ha elegido para ser sus hijos, a fin de que nos conceda la generosidad suficiente para ser dóciles a su voluntad y al cumplimiento de su Palabra y digámosle: Todos:  Hágase en mi según tu palabra

  • Enséñanos, Señor, a ser dóciles en la escucha de tu Palabra y a cumplir con amor y generosidad tu voluntad. Todos:  Hágase en mi según tu palabra
  • Te pedimos Señor, que te dignes poner tu morada en medio de nuestra familia, a fin de que cuantos se acerquen a nosotros te encuentren presente siempre a ti. Todos:  Hágase en mi según tu palabra
  • Que esta navidad, Señor, vivamos plenamente la alegría del nacimiento de tu Hijo en nuestros corazones, a fin de que posamos se consuelo para los afligidos, socorro para los necesitados y amor para los que no son amados. Todos:  Hágase en mi según tu palabra

(Presidente)
Terminemos nuestra oración invocando la paternidad de Dios, diciendo: PADRE NUESTRO ….

ORACIÓN FINAL (Presidente)
Señor Dios, que nos has elegido a fin de que seamos tus hijos, concédenos vivir de tal modo nuestra dignidad de hijos tuyos que descubramos en Jesús que está por nacer, a nuestro hermano mayor que es el único que nos puede conducir hacia ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Todos: Amén.

BENDICIÓN (Presidente)
El Señor que nos ha elegido como a María y a José para que en nuestra familia nazca Cristo, nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.  Todos: Amén

Foto por Walter Chávez on Unsplash