3er Domingo de Adviento, celebración familiar

El Señor está cerca, ¿Estás Preparado?

El tiempo de Adviento es un tiempo de espera, que implica tener deseos de cambiar, de transformarse, de disponerse y de renovarse; es por eso que en este tiempo más que nunca, estamos llamados a la exigencia radical: a la conversión, al cambio de vida, a volver nuestros pasos al camino de Dios.

Hoy que estamos iniciando el 3er domingo de Adviento, nos encontramos a la mitad de nuestra preparación, que justamente, en este momento, debe llevarnos a la conversión, debe abarcar todo nuestro ser y debe dirigirnos a cambiar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones: poniéndolas en concordancia con la manera de pensar, sentir y actuar de Jesús. Dejémonos transformar, llenémonos de alegría y de esperanza, y pongamos confiadamente, en sus manos amorosas, todo nuestro esfuerzo y voluntad, para que Él, el Todopoderoso, nos ayude a corresponder, aunque sea pobremente, el amor tan grande, que ha tenido para nosotros.

Tercer domingo de Adviento

juanLa invitación que el domingo pasado nos hizo Juan el Bautista, a preparar los caminos del Señor, nos estimuló a realizar una espera activa y eficaz, a no esperar con los brazos cruzados, sino a poner en juego todos nuestros recursos para prepararnos convenientemente a la venida del Señor.

Pero este domingo, Juan nos hace otra invitación, todavía más arrojada que la primera: compartir, ser honrados, ser justos, ser verdaderos… Nos invita a hacer un esfuerzo, para contribuir a la construcción de un mundo mejor, más justo, más pacífico, en el que los hombres vivan como hermanos y las riquezas de la tierra sean distribuidas con justicia. Porque solo de esta manera la <<preparación de los caminos del Señor>> se convertirá para nosotros en una realidad.

Celebración Familiar

SALUDO (Presidente)cruz
Que la alegría, porque llega Jesús, nos haga crecer en el amor y la esperanza. Invoquemos a Diosdiciendo: En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Todos: Amén

MONICION (Cualquier miembro de la familia)
Al preparar una fiesta sentimos anticipadamente el gozo y la alegría del motivo del festejo. Hoy, nos alegramos porque la celebración del nacimiento de Cristo está muy cerca, y sabemos que se trata de una presencia viva y real que llena nuestro corazón, y por eso, también nos compromete a participarla y a compartirla con los demás.

cruzORACIÓN (Presidente)
¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo! mira a esta familia, que espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo, y concédenos celebrar el gran misterio de nuestra salvación, con un corazón nuevo y una inmensa alegría. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Todos: Amén.

En este momento se enciende la vela rosa de la corona.

LITURGIA DE LA PALABRA
(Cualquier miembro de la familia)

cruzLectura del Santo Evangelio, según San Lucas.

En aquél tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?” Él contestó: “Quién tenga dos túnicas, que de una al que no tiene ninguna y quien tenga comida, que haga lo mismo”. También acudían a él los publicanos, para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?”  Él les decía: “No cobren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué tenemos de hacer?” El les dijo: “No extorsionen a nadie ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”. Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”. Palabra del Señor.        Todos: Gloria a ti Señor Jesús.

Reflexión (Presidente)

Tres enseñanzas podemos sacar de este pasaje:

  1. No basta quedarnos, como tal vez muchas veces lo hemos hecho, con un sentimiento de arrepentimiento, y con un propósito vago y general de conversión, hay que ponernos manos a la obra.
  2. A la pregunta sobre ¿qué debemos hacer?, Juan dice: Compartir nuestros bienes, ser justos y no abusar del poder; pero también dice que Con Jesús, todo va a ser mucho mejor, porque nos dará el Espíritu Santo, y por eso, también las exigencias y el testimonio crecen, porque debemos tomar como ejemplo a Jesús no a Juan.
  3. Por eso, lo que dice Juan debe ser el inicio de una vida más comprometida siguiendo a Jesús, no conformándonos con saber compartir las cosas, sino darnos nosotros mismos; no debemos quedarnos en la justicia sino en la caridad; no aprovecharnos del poder que tenemos sino servir a todos haciéndonos el último y servidor de todos como Jesús, es decir, no quedarnos en no ser malos, sino ser buenos, haciendo el bien a los demás al estilo de Jesús. Sólo queda que cada uno de nosotros, en silencio, piense ¿qué debemo de hacer para parecernos a Jesús?

Salmo Responsorial (Cualquier miembro de la familia)
Preparémonos a recibir a nuestro Salvador alabándolo juntos, diciendo: El Señor es mi Dios y Salvador

  • El Señor es nuestro Dios y Salvador, con él estamos seguros y nada tememos. El Señor es nuestra protección y nuestra fuerza y ha sido nuestra salvación. Todos: El Señor es mi Dios y Salvador.
  • Demos gracias al Señor, invoquemos su nombre, contemos a todos sus hazañas, proclamemos que su nombre es sublime. Todos: El Señor es mi Dios y Salvador
  • Alabemos al Señor por su bondad con nosotros, digámosle a toda la tierra, que Dios ha sido grande con nosotros. Todos: El Señor es mi Dios y Salvador

PREPARACIÓN DEL NACIMIENTO (Presidente)
cruzNuestra preparación hasta ahora, ha sido hacer un espacio, buscar un tiempo, preparar un camino y marchar por él, caminar hacia nuestro ideal y destino. Alcanzamos a vislumbrar ka presencia de aquél a quien esperamos, buscamos y anhelamos, si no con toda claridad y evidencia, sí con la certeza de la fe. Tal vez no lo vemos, pero sabemos que esta allí y su presencia nos llena de alegría y entusiasmo. Por eso, en este tercer domingo de Adviento, colocaremos la presencia humana: los pastores, las ovejas, las aves, los peces, etc; y a lo lejos, el portal del pesebre que nos dice que ahí estará Dios hecho hombre, en la fragilidad de un bebe, y el solo distinguir el portal, nos debe llenar de alegría y entusiasmo, ¡aceleremos el paso para ir al encuentro del Señor!

Plegaria coral (Todos)
Mirad las estrellas fulgentes brillar / Sus luces anuncian que Dios ahí está / la noche en silencio, la noche en su paz / Murmura esperanzas cumpliéndose ya. / Los ángeles santos, que vienen y van, / preparan los caminos por donde vendrá, / el Hijo del Padre, el Verbo eterno, / al mundo del hombre en carne mortal. / abrid vuestras puertas, ciudades de paz, / que el Rey de la gloria ya pronto vendrá; / abrid corazones, hermanos, cantad / que vuestra esperanza cumplida será. / Los justos sabían, que el hambre de Dios, / vendrá a colmarla Dios del Amor, / su vida en su vida, su Amor en su amor / Serían un día su gracia y su don. / Ven pronto, Mesías, ven pronto Señor, / los hombres hermanos esperan tu voz, / tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor. / Ven pronto, Mesías, se Dios Salvador.

ORACIÓN UNIVERSAL (Inicia el presidente y las peticiones pueden ser participadas por los demás)

cruzOremos al Dios que no nos abandona, que ha querido estar en medio de nosotros y nos ha mandado a su Hijo. Acudamos a él diciendo: Ven, Señor, y habita en medio de nosotros.

  • Ayúdanos, Señor, a poblar nuestros corazones con tu presencia, a fin de que seas tú la luz que ilumine nuestras tinieblas y sea tu amor el que nos conduzca por el camino de la paz.  Todos:  Ven, Señor, y habita en medio de nosotros.
  • Que tu presencia en medio de nuestros corazones nos lleve a descubrir a todos los humanos como hermanos nuestros y como signos reales de tu presencia en medio de nosotros.  Todos:  Ven, Señor, y habita en medio de nosotros.
  • Concédenos, Señor,  la gracia de jamás separarnos de ti, ni de olvidar tu amor y tu lealtad. Todos:  Ven, Señor, y habita en medio de nosotros.

(Presidente)
Con la alegría de la esperanza, sintiendo cómo se acerca ya el Salvador, nos atrevemos a decir: PADRE NUESTRO ….

ORACIÓN FINAL (presidente)
Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y a prepararnos para que cuando venga tu Hijo, encuentre en nuestra familia, corazones disponibles para cumplir tu voluntad y alegrarse con tu presencia. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Todos: Amén

cruzBENDICIÓN (Presidente)
Que el Señor y Dios nuestro, acoja favorablemente nuestras súplicas y nos ayude con su amor en nuestra preparación, y que su bendición de Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos renueve y nos libre de todo mal.  Todos: Amén